
Me dicen que escribo poco. No es este espacio para ponerme trascendente
pero ayer conducía de nuevo en una noche lluviosa por esa autopista de
regreso a casa, repasando la tarde del sábado. Un gran amigo sobrevive
milagrosamente a un accidente de moto. En el hospital le ayudo con la
comida mientras charlamos con su otra visita que se ha quedado viudo
hace solo un mes. Un cáncer de pulmón siega la vida de una mujer de 38
años con una nena de tan solo uno, de la que disfrutó a medias sólo los
seis primeros meses. El viudo está triste; hace esfuerzos por seguir las
bromas (no muchas, 9 costillas rotas no permiten reirse agusto). Cuando
nos vamos, su hija (14 meses) me hace reir abiertamente, me tira besos,
me despide diciéndome adiós con la mano....
Con vieja música conocida en la radio del coche, pienso en nuestra fragilidad y en la necesidad de disfrutar y no complicarnos. Pienso en mi cansancio, y en dormir, descansar, dormir toda la noche... Hoy me he levantado descansada, así que ya tengo cita para esta tarde: "partida de dobles" a las 8.
Con vieja música conocida en la radio del coche, pienso en nuestra fragilidad y en la necesidad de disfrutar y no complicarnos. Pienso en mi cansancio, y en dormir, descansar, dormir toda la noche... Hoy me he levantado descansada, así que ya tengo cita para esta tarde: "partida de dobles" a las 8.